Picadores de Sicómoros. Cultura, universidad y fe

Los higos sicómorosEn el año 2002, el entonces Cardenal Ratzinger fue invitado a pronunciar el discurso de cierre de un congreso sobre las parábolas como mediadoras en la comunicación humana. Para explicar la misión del cristiano en la cultura actual tomó el siguiente versículo del profeta Amós: “Respondió Amós y dijo a Amasías: ‘Yo no soy profeta ni hijo de profeta, yo soy vaquero y picador de sicómoros’ ” (Amós 7,14). ¿Sorprendente? ¿Qué tiene que ver el Sicómoro con todo esto?

El Sicómoro es una higuera que produce un higo con sabor desagradable e indigesto. En tiempo de penurias, muchos israelitas se acercaban a estos arbustos para poder sobrevivir al hambre. Pero el higo del Sicómoro guarda una sorpresa extraordinaria. Si se realiza una incisión de una determinada forma y en un preciso momento, el fruto madura con sabor agradable y es mucho más digerible. ¿Por qué? Porque la incisión hace que desaparezca una sustancia tóxica que se genera durante la maduración. El picador de sicómoros se convierte en un personaje, que con su habilidad, es capaz de transformar el fruto para beneficio de los más necesitados.

Tal como indicaba el Cardenal Ratzinger, el intelectual cristiano, de manera similar al picador de Sicómoros, debe transformar la cultura actual en una cultura que hable de Dios y sacie las necesidades del ser humano. La cultura actual está cargada de frutos indigestos que necesitan recibir un sabio corte y nosotros estamos llamados a realizar esta labor de mediación entre el Logos y la cultura. ¿Dónde y cómo realizar el corte? Para responder esto es interesante leer el documento de la Santa Sede “Presencia de la Iglesia en la Universidad y en la cultura universitaria” (22 de mayo de 1994):

La acción pastoral de la Iglesia en la Universidad, en su rica complejidad, comporta en primer lugar un aspecto subjetivo: la evangelización de las personas. En esta perspectiva, la Iglesia entra en diálogo con las personas concretas —hombres y mujeres, profesores, estudiantes, empleados— y, por medio de ellos, aunque no exclusivamente, con las corrientes culturales que caracterizan ese ambiente.

No hay que olvidar después el aspecto objetivo: el dialogo entre la fe y las diversas disciplinas del saber. En efecto, en el contexto de la Universidad, la aparición de nuevas corrientes culturales está estrechamente vinculada a las grandes cuestiones del hombre, a su valor, al sentido de su ser y de su obrar, y, en particular, a su conciencia y a su libertad. A este nivel, es deber prioritario de los intelectuales católicos promover una síntesis renovada y vital entre la fe y la cultura.”

La universidad es un lugar ideal para realizar el corte, pero no es fácil que la Iglesia se haga presente en ella. La presencia y la acción de la Iglesia en las universidades es un reto colectivo e individual. Colectivo, porque es necesario emprenderlo como comunidad cristiana visible y activa. Individual, porque cada uno tenemos que dar el paso necesario para formar parte de esa comunidad.

Acerca del Autor: Néstor Mora Núñez

Profesor Titular de Ingeniería en Automática de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Cádiz

2 comentarios

  • Manuel Alcalde Moreno

    Sep 18, 2012

    Me gusta lo del sicómoro. Zaqueo se subió a un sicómoro para ver a Cristo. Hay quien dice que la higuera simboliza el estudio de la Torá. Y, sí, a Cristo se le ve desde la Palabra. Picar los higos, la cruz. Ella nos hace comestibles...

  • Rafael Sánchez Saus

    Sep 19, 2012

    En efecto, la presencuia de los cristianos en la Universidad actual es un reto a menudo muy complicado. Creo que los cristianos podríamos ofrecer a la Universidad de hoy el rescate del sentido de comunidad (los cristianos somos expertos en la construcción de comunidades: llevamos 2.000 años formándolas), perdido lamentablemente. Pero, ¿cómo hacerlo si no somos capaces de reconocernos como tales cristianos?

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